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NUEVOS SUBMARINOS PARA LA ARMADA

C OINCIDIENDO con el final de la vida útil de los cuatro buques de la clase Delfín (Serie 60), entrados en servicio entre los años 1973 y 1975, el Gobierno ha autorizado la adquisición de cuatro nuevos submarinos Serie 80, valorados en 1.755 millones de euros.

Estas unidades serán las primeras de su tipo de diseño exclusivamente nacional. Sus características las convertirán en el submarino de propulsión no nuclear más avanzados en el mundo, incorporando, entre otras novedades, un sistema de propulsión independiente del aire (AIP), así como la capacidad de incorporar en el futuro misiles crucero de acción sobre tierra. El alto grado de automatización de la nave le permitirá contar con una dotación de sólo 32 personas frente a los 50 necesarias en los submarinos a los que sustituirán, aunque su desplazamiento casi triplicará al de estos últimos.

Estas características unidas a otras muchas innovaciones tecnológicas, tanto en la plataforma como en el sistema de combate, supondrán una más que notable mejora cualitativa de las capacidades de la Flotilla de Submarinos de la Armada y permitirán responder adecuadamente a su necesidad estratégica de sostener una patrulla permanente en el Atlántico y otro en el Mediterráneo a distancias de hasta mil millas de la base de Cartagena.

PROGRAMA

El avanzado diseño de los submarinos 80 se debe en gran medida a la prolongación en el tiempo del programa. Así, el proyecto comenzó ya a estudiarse en los años ochenta, considerándose muy detenidamente diversas opciones tanto de plataforma, como de sistemas de propulsión y de combate.

El final de la Guerra Fría supuso sin embargo una cierta desvalorización de este tipo de buques, y luego un cambió radical de los requisitos exigibles a los mismos, que se fueron redefiniendo con la evolución del entorno estratégico durante buena parte de los años noventa. La Armada y la industria nacional, encabezada por el astillero Izar, estudiaron permanentemente la adaptación del proyecto a esos requerimientos emergentes, incorporándole nuevas tecnologías según éstas evolucionaban. En este sentido, las empresas españolas han incrementado mucho durante los últimos quince años sus capacidades en el segmento de los submarinos, avance del que ahora se beneficia el nuevo buque español que, a la par, se empleará para potenciar definitivamente la innovación en muy variados aspectos de las empresas nacionales.

Inicialmente planteado, a partir de finales de la pasada década, sobre la base del submarino convencional Scorpene, -desarrollado para la exportación conjuntamente por Izar y la DCN francesa-, en 2001 el proyecto fue redefinido hacia un buque de nueva generación totalmente adaptado a los requisitos de los escenarios actuales y futuros.
El S-80 será el submarino de
propulsión no nuclear más
avanzado del mercado
internacional
REQUERIMIENTOS

El nuevo buque, que incorpora entre otros muchos aspectos, la capacidad de embarcar mujeres como parte de su dotación, responde ante todo a la capacidad de ejercer proyección de poder sobre tierra; facilitar el desarrollo de acciones de comando, inteligencia o evacuación de no combatientes; proteger fuerzas navales o terrestres en aguas costeras; y participar en operaciones conjuntas y multinacionales. Es una nave especialmente idónea para gestión de crisis dentro de escenarios muy diversos.

Para ello, el buque contará con un alto grado de discreción en tránsito y zona, pudiendo operar durante semanas sin ser detectado en aguas costeras -para las que está especialmente adaptado- sin perder sin embargo capacidad oceánica. Tendrá, asimismo, una elevada velocidad y alcance.

Las nuevas tecnologías que incorpora son el sistema de propulsión AIP, óptimo para misiones de patrulla, complementado por un sistema de motor de magnetismo permanente y generadores diesel para los tránsitos. Dispondrá además de baterías de litio de nuevo desarrollo.

El buque contará con un sistema de combate integrado, basado en un modelo estadounidense al que se incorporará un alto componente de nacionalización. Integrará sistemas avanzados optrónicos: de comunicaciones vía satélite; guerra electrónica; cartografía digital; radar de baja probabilidad de interceptación; consolas multifunción; y sistema avanzado de control de plataforma .

La construcción de los submarinos S-80 implicará una amplia participación de empresas como SAES. AINSEL e Indra y consolida la cartera de pedidos de Izar en el campo de submarinos, donde actualmente construye cuatro de la clase Scorpene para Chile y Malasia.


REVISTA ESPAÑOLA DE DEFENSA - NACIONAL - SEPTIEMBRE 2003
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